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El Origen del nombre del Barranco de Luna



29 de Enero de 2018


EL ORIGEN DEL NOMBRE DEL BARRANCO DE LUNA por María Teresa García Del Moral


Saleres, Valle de Lecrín, Barranco Luna.

 

El Barranco de Luna, también llamado el Barranco de la Luna, en alusión probablemente a las noches en que ésta se refleja en sus aguas o se atisba por entre las aristas de su desfiladero, es un barranco que viene desde Albuñuelas a Saleres prolongándose incluso por todo el término de El Valle, según podemos comprobar en el mapa adjunto ( inédito, realizado por Pedro Borregón Rodríguez, Diputación Provincial de Granada 2007) y en el que están contemplados los barrancos además de las lindes antiguas de los pueblos.

El Barranco de Luna es un microtopónimo muy antiguo. El documento más remoto en el que lo encontramos como tal Barranco data del siglo XVIII (Catastro del Marqués de la Ensenada) si bien dos siglos antes ya se señalan la Haza de Luna y la Haza de Andrés Luna en documentos de Habices o Libros de Apeo y Repartimiento. Ello evidencia que la familia Luna debió de tener propiedades en la zona y  origina el nombre de lugar ya  en el siglo XVI.

Según el cuadro que se adjunta, en el entonces llamado Lugar de Lojuela (1547-1554) aparecen tres personas apellidadas Luna: Juan Nazar de Luna, Juan de Luna (vecino de Baeza) y Bartolomé de Luna, que dan su nombre  a una tierra, Haza de Luna [Las referencias son de la tesis de Lorenzo Padilla Mellado, véase cuadro]. Unos años después, en 1572, en los Libros de Apeo y Repartimiento de Restábal encontramos la Haza de Andrés Luna.

Dado que el bautismo de muchos de los nombres de lugar aparece ligado al nombre de su propietario (como así lo denota la preposición “de” que indica ‘posesión’) es fácilmente deducible que el nombre del barranco se deba a  alguno de los habitantes (tal vez repobladores venidos de la provincia de Jaén) y que en el siglo XVI ya habitaban esta zona.

 

 

 

 

 

En el cuadro pueden verse las distintas denominaciones en catastros de rústica y mapas actuales, con las referencias a sus fuentes. En uno de ellos es recogido como Marchal Luna denominación que puede relacionarse con marĵ ‘prado’ o bien hacer alusión a ‘cortijo’ o ‘caserío’. [Véase el artículo  MOLINA FAJARDO, María Aurora y GARCÍA DEL MORAL GARRIDO, María Teresa (2014): “Arquitectura residencial y toponimia en el Valle de Lecrín (Granada), según fuentes cartográficas y documentales”,  en El noms en la vida quotidiana. Actes del XXIV Congrés Internacional d’ICOS sobre Cièncias Onomàstiques. Generalitat de Catalunya. Departament de Cultura. Direcciò General de Política Lingüística. Barcelona.  2014]



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