Skip to main content

A escasa distancia de la placeta Morales se encuentra esta casa que llama la atención por el color granate de su fachada pero, sobre todo, por su peculiar decoración ya que está casi toda cubierta de conchas marinas, incluidas las curiosas almenas de las esquinas. Para acceder al interior cuenta con un original llamador compuesto por varios cencerros de distintos tamaños. Su propietario nos muestra con orgullo el fruto de muchos años de trabajo. «Todo comenzó con una idea mía. Ha venido mucha gente, de todas partes. De Barcelona, de Málaga, de Almería… Les llama la atención todo lo que hay, en especial, las setas». Se refiere a una especie de macetero hecho con cemento y completado con flores pétreas. Más adelante comienza una larga enumeración de los utensilios que ha ido reuniendo y que, en muchos casos, le han sido cedidos por sus vecinos conocedores de su afición. Comienza con las herramientas de los resineros, una cama procedente de la guerra del Vietnam, varios arados romanos, trillos de distintos tipos, balanzas y romanas. Un ‘uvio’ (yugo), una pila posiblemente romana y varias cabezas esculpidas en piedra, completan la relación antes de indicar que las testas las hace ahora en madera de pino o nogal.

No en vano, ha tenido que buscar y rebuscar en las playas de Motril los más de dos millones de conchas que alterna con los fósiles que ha encontrado en los alrededores de las Albuñuelas. Por ello esta singular morada es conocida en la localidad como ‘la Casa de las Conchas’.