Existen una serie de edificios de gran valor histórico y cultural como la Casa- Castillo de los Condes de Padul, construida en el siglo XVI y popularmente conocida como “La Casa Grande”. Está situada en el centro del núcleo urbano y destaca por su apariencia de fortaleza y su arquitectura barroca severa, sin ornamentación ostentosa. Sin embargo, no debemos confundir este edificio con el viejo castillo o fortaleza del pueblo. Ambos coexistieron y desarrollaron sus funciones de manera independiente.
La Casa Grande original se concibió como casa de labor y su estructura se ha visto ampliamente modificada con el paso del tiempo. Este palacio de carácter civil ha sido protagonista de la vida paduleña y testigo de diferentes usos y costumbres. Tal y como puede leerse en el frontispicio, sobre la portada y el escudo señorial de los Pérez de Aróstegui, en el año 1569, Martín Pérez de Aróstegui, antiguo propietario natural de la provincia de Guipúzcoa, defendió valerosamente esta casa enfrentándose a los turcos y moriscos sublevados durante la Rebelión de las Alpujarras. Se cuenta que mató con su escopeta de caza a ocho de los principales gobernadores enemigos, encontrándose tan solo acompañado por seis personas que le apoyaron durante el combate. Su hijo Antonio Martínez de Aróstegui, secretario de estado de Felipe III, invirtió posteriormente en la reedificación de este inmueble. Otro hecho significativo está relacionado con el uso de la casa como prisión para alojar a los Gudaris, soldados vascos prisioneros durante la guerra civil española. Estos fueron los encargados de construir “a pico y pala” el camino de la sierra del Manar que conduce a la Piedra Cueva Ventana y que lleva su nombre: “Sendero de los Gudaris”.







